Como es normal, los minutos pasaron, los días, los meses ya era estúpido volver a mencionarte con el resto, era fastidioso y aburrido para ellos, nunca lo fue para mi, decidí ser maduro y poder tenerte como otro más en el mundo, lo trate, prometo que hice lo que pude, pero no. Te buscaba, te pensaba, cada vez que escribía algo tus letras te delataban, hice una mofa de ello, pero en verdad no me causaba gracia, me causa pena, remordimiento y de mi boca volvía a salir el ¿por que?. Tenia miedo, no sabia que reacción iba a tener si te volvía a ver, no sabia que todo lo ocurrido me había hecho tanto daño como para arrastrarme de esa manera, no tenia noción de que un temblor se me venia. Un día en mi cama, el sol ya era parte de la rutina, comencé a razonar, aquel "¿porque?" ya no era igual que el resto, eras mas ligero, el viento se lo llevaba con facilidad. Decidí bloquearte de mi vida, de mi mente, de mis sueños, de mi razón de vivir, sin pausas ni titubeos hice clic y seguí viendo aquella serie que tanto me apasiona, fue como si fueras nadie, fue lo que siempre quise hacer pero que no podía, me sentía tan feliz de ello, me sentía tan orgulloso de mi mismo que se me notaba en la cara, mi forma de hablar, mi manera de moverme, todo.
Pero el destino es el enemigo más grande que tengo, no pasaron más de setenta y dos horas y aquel miedo se hizo realidad, te tenia frente, luego de un par de carcajadas me di cuenta que estabas ahí solo mire hacia un lado diciéndome a mi mismo que no era cierto, pero mi amigo me lo re confirmo me di vuelta, te vi de espaldas ibas con el. Todas aquellas mentiras que me había dicho, todo esas escusas que me decía en silencio, se fueron, tuve que desmentirme, era verdad, era una vil realidad. Perdí el equilibrio, mi mente colapso al desmentirme y quede en blanco no salia palabra alguna de mi boca, escuchaba a mi alrededor pero no entendía nada. El dañino cigarrillo me ayudo para calmar las ansias, ansias que tuve de salir tras tuyo; Como siempre hice como si nada hubiese pasado, no estaba solo y jamas me demostrare de vil ante los demás ¡vamos! fueron las ultimas palabras que les dije a mis amigos. Al momento de quedar solo me desborde en lagrimas, gemidos y aquel moquillo incomodo que provoca la pena, no podía llegar con los ojos irritados a la casa así que me di un par de vueltas a la manzana.
Los días pasaron ya todo era verdad, comenzaba el día aceptado que ya no era tu dueño si no que eras propiedad de un horrible híbrido. Ya no me acomplejo, es tu vida, tu destino, tu decides con quien estar, pero llevar aquella mentira encima tuyo tanto tiempo te va a pasar la cuenta, te lo digo yo que se sobre eso.
Lo que es yo... renací.
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